
Yogur natural casero sin yogurtera
Introducción
Hay algo casi mágico en preparar yogur en casa.
Transformar simplemente leche y un poco de yogur en un nuevo yogur cremoso y lleno de vida parece casi alquimia culinaria. Y sin embargo, durante generaciones, muchísimas familias lo han preparado de manera completamente natural mucho antes de que existieran las máquinas yogurteras.
Mi abuela, por ejemplo, lo envolvía en mantas y lo dejaba reposar lentamente dentro de la cama para mantener el calor. Y honestamente… todavía hoy ese método funciona perfectamente.
El yogur natural casero tiene un sabor completamente distinto al industrial. Es más suave, más fresco y normalmente también mucho más delicado para el estómago.
Además, contiene fermentos lácticos vivos que ayudan a mantener equilibrada la flora intestinal y pueden resultar especialmente útiles después de tratamientos con antibióticos.
Y lo mejor es que una vez aprendido el proceso, hacerlo en casa es realmente facilísimo.
Ingredientes
Ingredientes principales
- Leche 1 lt
- Yogur natural 125 ml
Equipo
- 1 Olla
- 1 Cuchara
- 1 Tapper (hermetico)
- 1 Manta (o polar)
- 1 Bolsa (en plastico grande)
- 1 Termometro de cocina (opcionál)
Instrucciones

Ponemos la leche en una olla a fuego medio.
La leche debe alcanzar aproximadamente 60 °C, pero nunca debe hervir.

Si no tenemos termómetro podemos utilizar un método tradicional muy sencillo: introducimos rápidamente el dedo meñique limpio dentro de la leche. Si sentimos mucho calor pero todavía logramos soportarlo unos segundos, la temperatura es aproximadamente correcta.
En ese momento retiramos la olla del fuego.

Añadimos el yogur natural a la leche caliente.
Mezclamos muy bien hasta disolverlo completamente y obtener una mezcla uniforme.
Los fermentos del yogur serán los responsables de transformar la leche en un nuevo yogur casero.

Después colocamos todo dentro de una bolsa y la cerramos bien para evitar corrientes de aire.
Ahora necesitamos un lugar templado y tranquilo.
Podemos dejar nuestro yogur dentro del horno apagado, dentro de un armario o cerca de una fuente de calor suave
Mi abuela incluso lo dejaba debajo de las mantas de la cama.

Dejamos reposar el yogur entre 8 y 12 horas sin moverlo.
Durante este tiempo los fermentos transformarán lentamente la leche y la volverán más cremosa y densa.
Cuantas más horas repose, más compacto será el resultado final.
Trucos y consejos
Cuanto más tiempo repose el yogur, más denso y ligeramente ácido se volverá. Para un yogur más suave bastarán unas 8 horas. Para una textura más firme y cremosa puedes llegar hasta 12 horas.
Consejo importante sobre los fermentos lácticos
Para transformar la leche en yogur necesitamos fermentos lácticos vivos.
La manera más sencilla de conseguirlos es utilizar un yogur natural ya preparado. Puedes usar el que más te guste, incluso yogur griego natural. Lo importante es que sea un yogur sin sabores añadidos.
Otra opción muy práctica son los fermentos lácticos específicos para hacer yogur que venden en farmacias y tiendas especializadas. Normalmente vienen en pequeños sobres listos para disolver en la leche.
Esta segunda opción puede ser muy cómoda si no preparas yogur casero todas las semanas, porque siempre tendrás los fermentos listos en casa cuando quieras hacer una nueva tanda de yogur.
Preguntas y respuestas
No es lo ideal. La leche entera permite obtener un yogur mucho más cremoso y estable.
Normalmente ocurre porque la mezcla perdió demasiado calor o porque los fermentos del yogur utilizado eran demasiado débiles.
Sí. Puedes guardar una pequeña cantidad y utilizarla como fermento para la siguiente preparación.
Entre 8 y 12 horas dependiendo de la temperatura ambiente y de la textura que busquemos.
Sí. Durante la fermentación parte de la lactosa es transformada por los fermentos lácticos, haciendo el yogur generalmente más fácil de digerir.


