Introducción
La mermelada de mandarina es probablemente una de las mermeladas cítricas más delicadas y perfumadas que podemos preparar en casa. Tiene un aroma dulce y fresco muy diferente al de la naranja o el limón, y combina perfectamente con desayunos, tartas y muchísimos postres tradicionales.
Personalmente me gusta preparar esta receta utilizando también parte de la cáscara y reduciendo bastante la cantidad de azúcar respecto a muchas recetas clásicas. De esta manera obtenemos una mermelada con un sabor mucho más auténtico, donde la mandarina sigue siendo la verdadera protagonista.
Además, el mismo método puede utilizarse para preparar mermeladas de naranja, limón, pomelo o muchos otros cítricos.
Equipo
- 1 Olla
- 1 Licuadora
- 1 Cuchillo
- 1 Tabla de cocina
- 1 Esponja (nueva)
- 1 Frasco (esterlizado)
- 1 Cucharón
Instrucciones
Como vamos a utilizar también parte de la piel, es importante lavar muy bien las mandarinas.
Yo prefiero utilizar una esponja nueva para limpiar mejor la superficie.
Ponemos una olla con agua a hervir.
Cuando el agua empiece a hervir añadimos las mandarinas enteras y las dejamos cocinar durante aproximadamente 5 minutos.
Después las retiramos y dejamos enfriar ligeramente.
Tip del chef: Este pequeño hervor ayuda a suavizar parte del sabor intenso de la piel y hace la mermelada mucho más equilibrada.

Cortamos las mandarinas en trozos eliminando las semillas que encontremos.
No es necesario realizar cortes perfectos porque después trituraremos todo.
Colocamos los trozos de mandarina dentro de una licuadora.
Añadimos un pequeño chorrito de agua y trituramos durante aproximadamente 1 minuto hasta obtener una mezcla homogénea.
Vertemos la mezcla dentro de una olla.
Añadimos el azúcar y cocinamos a fuego lento durante aproximadamente 40 minutos.
Removemos de vez en cuando para evitar que la mermelada se pegue.
Si vemos que la mezcla se vuelve demasiado seca, podemos añadir un pequeño chorrito de agua.
Colocamos una cucharadita de mermelada sobre un plato.
Esperamos unos segundos hasta que se enfríe ligeramente.
Cuando la mermelada está caliente siempre parece más líquida de lo que realmente será una vez fría.
Cuando alcanzamos la textura deseada, vertemos la mermelada todavía hirviendo dentro de frascos esterilizados.
Limpiamos bien los bordes y cerramos inmediatamente.
Dejamos enfriar los frascos boca abajo para favorecer la formación del vacío.
Trucos y consejos
Si prefieres una mermelada más dulce y clásica puedes aumentar el azúcar hasta aproximadamente 200 g.
Hervir rapidamente las mandarinas ayuda a suavizar parte del sabor intenso de la piel y hace la mermelada mucho más equilibrada.
Reducir el azúcar permite obtener una mermelada mucho más aromática donde el sabor de la mandarina permanece realmente protagonista.
Podemos conservar la mermelada cerrada durante varios meses en un lugar fresco y protegido de la luz.
Una vez abierto el frasco, recomiendo guardarlo en el refrigerador.
Preguntas y respuestas
Si se utiliza correctamente y se realiza el pequeño hervor inicial, aporta muchísimo aroma sin volver la mermelada desagradablemente amarga.
Sí. Precisamente esta receta utiliza menos azúcar que muchas versiones tradicionales para mantener un sabor más intenso a fruta.
Las mandarinas ecológicas y muy aromáticas suelen dar el mejor resultado, especialmente si utilizamos parte de la piel.
Sí. Podemos cortar la fruta muy finamente, aunque la textura final será menos homogénea.
Queda deliciosa sobre pan tostado, crostatas italianas, yogur natural, tartas de queso o incluso acompañando quesos suaves.


