
Pasta con espárragos y tocino cremosa
Introducción
La primavera es la temporada perfecta para disfrutar de los espárragos frescos. Su sabor delicado y ligeramente vegetal combina maravillosamente con la pasta y permite preparar platos elegantes sin necesidad de ingredientes complicados.
En esta receta prepararemos una crema de espárragos casera utilizando los propios tallos de los espárragos, mientras que las puntas se dorarán aparte para aportar textura y una presentación más atractiva. El resultado es una pasta cremosa, sabrosa y muy equilibrada.
La panceta aporta el toque salado y crujiente que completa el plato, mientras que el agua de cocción de la pasta ayuda a conseguir una salsa sedosa sin necesidad de añadir nata.
Ingredientes
Ingredientes principales
- Penne 500 g (rigate)
- Espárragos 700 g
- Panceta curada dulce 100 g
- Chalota 1 unidad
- Aceite de oliva 2 cdas
- Pimienta negra 1 pizca
- Sal 30 g (para la pasta)
Para la salsa
- Sal 3 g
- Aceite de oliva 20 g
- Pecorino Romano 20 g (opcionál)
Equipo
- 1 Olla
- 1 Sartén
- 1 Licuadora de inmersión
- 1 Pelador (o cuchillo)
- 1 Tabla de cortar
- 1 Cuchillo
Instrucciones

Lavamos los espárragos bajo el agua.
Tomamos cada espárrago con las manos y lo doblamos suavemente. El propio espárrago se romperá en el punto exacto que separa la parte tierna de la parte fibrosa.
Desechamos las bases duras.
Cortamos la panceta en tiras.
Ponemos abundante agua a hervir para cocinar la pasta.
Cuando el agua hierva añadimos 30 g de sal por cada 3 litros de agua.
Cocinamos las penne rigate siguiendo las indicaciones del fabricante.
Antes de escurrirlas reservamos un poco de agua de cocción.

Calentamos un chorrito de aceite de oliva virgen extra en una sartén amplia.
Añadimos la chalota y la cocinamos a durante 2 o 3 minutos a fuego medio, medio bajo, hasta que esté tierna.

Incorporamos las rodajas de espárrago.
Añadimos los 3 g de sal y pimienta negra al gusto.
Agregamos un cucharón de agua caliente de la olla de la pasta.
Cocinamos durante unos 10 minutos añadiendo un poco más de agua si fuera necesario.

Tomamos aproximadamente dos tercios de los espárragos cocidos.
Los colocamos en un vaso alto.
Añadimos los 20 g de aceite de oliva virgen extra, los 100 g de agua de cocción de la pasta y los 20 g de Pecorino Romano rallado.
Trituramos con una licuadora de inmersión hasta obtener una crema suave y homogénea.
Reservamos.

En la misma sartén colocamos la panceta.
La cocinamos durante aproximadamente 2 minutos a fuego medio.
Añadimos las puntas de espárrago reservadas.
Continuamos la cocción durante unos 5 minutos removiendo ocasionalmente hasta que todo esté bien dorado.
Reservamos algunas tiras de panceta y algunas puntas para decorar los platos.

Vertemos la crema de espárragos en la sartén.
Añadimos también los espárragos que habíamos reservado anteriormente.
Calentamos suavemente la salsa durante unos minutos.
Trucos y consejos
Reserva algunas puntas de espárrago y unas tiras de panceta dorada para decorar el plato al final. La presentación mejora muchísimo y aporta diferentes texturas en cada bocado.
No tires los recortes de los espárragos. Podemos utilizarlos para preparar un caldo suave que después añadiremos al agua de cocción de la pasta, aportando más sabor al plato y aprovechando al máximo el producto.
Siempre que sea posible, elige una pasta con un tiempo de cocción más largo. Además de ser una señal habitual de mayor calidad y resistir mejor la sobrecocción, nos da más margen para preparar la salsa y tener todos los ingredientes listos antes de que la pasta termine de cocinarse. Así será mucho más fácil servir un plato perfectamente sincronizado.
Preguntas y respuestas
Busca espárragos firmes, con las puntas cerradas y compactas. Evita los que tengan los tallos blandos o secos.
Sí, especialmente la parte inferior del tallo. Esto ayuda a eliminar posibles fibras y mejora la textura final del plato.
Sí, aunque los espárragos frescos ofrecen una textura y un sabor superiores.
Sí. Puedes prepararla unas horas antes y conservarla en el refrigerador hasta el momento de utilizarla.
Sí. La panceta ahumada aporta un sabor más intenso, aunque la panceta curada dulce permite apreciar mejor el sabor delicado de los espárragos.










