
Mermelada de fresa sin azúcar casera
Introducción
Hay algo especial en preparar una mermelada casera. El aroma de la fruta cocinándose lentamente, el color brillante que cambia poco a poco en la olla y esa sensación de estar haciendo algo auténtico, como se hacía antes.
Y cuando hablamos de mermelada de fresa sin azúcar, muchas personas piensan inmediatamente en productos industriales con sabores artificiales, texturas demasiado gelatinosas y un dulzor extraño que termina cubriendo completamente el sabor real de la fruta.
Pero una buena mermelada sin azúcar no debería saber “a dieta”. Debería saber intensamente a fruta.
En esta receta vamos a preparar una mermelada de fresa natural utilizando únicamente los azúcares presentes en la propia fruta. Además, gracias a la manzana y a la piel de naranja, conseguiremos una textura densa y cremosa de manera completamente natural, sin utilizar gelatina, agar-agar ni espesantes químicos.
El resultado es una mermelada con sabor auténtico, ligeramente rústica y perfecta para untar sobre pan tostado, acompañar yogur o incluso utilizar en postres caseros.
Ingredientes
Equipo
- 1 Olla
- 1 Cuchara de madera
- 1 Cuchillo
- 1 Tabla para cortar
- 1 Frasco de vidrio
Instrucciones

Pelamos 1/4 de naranja. Necesitaremos tanto la parte naranja de la piel como la parte blanca porque ambas contienen pectina, fundamental para espesar naturalmente la mermelada.

Cortamos la manzana con piel en trozos del mismo tamaño que las fresas. Si la cascara de la manzana tiene algunas partes dañadas, las vamos a eliminar.

A medida que la fruta se calienta empezará a liberar su propia agua y poco a poco obtendremos una mezcla más cremosa y homogénea.
Dejamos cocinar durante aproximadamente 40 minutos, removiendo de vez en cuando con una cuchara de madera para evitar que la fruta se pegue al fondo.
Personalmente me gusta dejar algunos trozos visibles de fruta porque le dan una textura mucho más casera y auténtica. Pero si preferimos una consistencia más lisa, podemos triturarla ligeramente durante apenas dos o tres segundos.

Las mermeladas caseras sin azúcar pueden conservarse durante muchos meses si realizamos correctamente el vacío.
Primero esterilizamos los frascos colocándolos en agua hirviendo durante unos 10 minutos.
Una vez secos, rellenamos los frascos con la mermelada todavía muy caliente.

Volteamos los frascos hasta que se enfríen completamente. Este proceso ayuda a crear el vacío de manera natural.
Cuando abramos el frasco escucharemos el clásico “clack”, señal de que el vacío se ha realizado correctamente.
El frasco cerrado dura por 8-10 meses.
Una vez abierta, la mermelada debe conservarse en el refrigerador y consumirse preferiblemente dentro de 10 días.
Trucos y consejos
Si quieres una mermelada con un sabor más fresco y natural, intenta no cocinarla demasiado tiempo. Una cocción excesiva hace perder parte del aroma natural de las fresas y vuelve el sabor más “caramelizado”.
Preguntas y respuestas
Sí. La piel de naranja aporta pectina natural y ayuda a espesar la mermelada, pero también puede añadir un ligero amargor. Si prefieres un sabor más delicado, puedes sustituirla por pectina casera natural.
Sí, especialmente si utilizamos fresas maduras y una manzana dulce. El sabor será naturalmente afrutado y mucho más equilibrado que muchas mermeladas industriales sin azúcar.
Sí, puedes congelarla en pequeños recipientes herméticos una vez fría.
Conservada en refrigeración, es mejor consumirla dentro de unos 10 días.
Claro. Si prefieres una textura más lisa y homogénea, puedes triturarla con una batidora de mano durante unos segundos.




