
Bechamel sin leche: receta fácil y saludable
Introducción
¡Disfruta del sabor clásico de la bechamel sin preocuparte por los lácteos! Esta receta de bechamel sin leche es perfecta para quienes buscan una opción más ligera y saludable.
La bechamel tradicional se prepara con leche, pero eso no significa que sea la única opción posible. Hace años empecé a experimentar con versiones alternativas y descubrí que un buen caldo de verduras puede dar resultados sorprendentemente buenos.
Esta bechamel sin leche mantiene una textura cremosa y un sabor delicado que combina perfectamente con lasañas, canelones, gratinados y muchas otras recetas.
Además de ser una buena alternativa para quienes prefieren evitar los lácteos, es una salsa más ligera y muy fácil de preparar con ingredientes que normalmente ya tenemos en casa.
Ingredientes
Ingredientes principales
- Harina de trigo 60 g (preparado con lo ingredientes anteriores)
- Aceite de oliva 40 g
- Sal 5 g
- Pimienta negra 1 pizca
- Nuez moscada 1 pizca
Para el caldo
- Agua 700 ml
- Apio 1 rama
- Zanahoria 1
- Cebolla amarilla 1
Equipo
- Olla
- Cacerola
- Varillas de cocina
- Colador
- Cucharón
Instrucciones
Ponemos el agua, la zanahoria, la cebolla y el apio en una olla.
Llevamos a ebullición.
Cocinamos durante 20-30 minutos.
Añadimos aproximadamente media cucharadita de sal.
Retiramos las verduras.
Filtramos el caldo.
Reservamos 600 ml de caldo caliente para la bechamel.
En una cacerola calentamos el aceite de oliva virgen extra a fuego medio.
Añadimos la harina.
Removemos continuamente con unas varillas.
Cocinamos durante aproximadamente 2 minutos hasta obtener una pasta homogénea y sin grumos.
Añadimos la pimienta negra y una pizca de nuez moscada.
Removemos unos segundos.
Vertemos el caldo caliente poco a poco mientras removemos constantemente con las varillas.
Seguimos mezclando para evitar la formación de grumos.
Llevamos la salsa a ebullición suave.
Continuamos removiendo durante unos minutos.
Cuando alcance una textura cremosa y homogénea ajustamos de sal.
Apagamos el fuego.
Trucos y consejos
Mantén el caldo siempre caliente antes de incorporarlo al roux. De esta forma será mucho más fácil obtener una salsa lisa y sin grumos.
Preguntas y respuestas
No exactamente. Tiene un sabor más ligero y vegetal, pero mantiene una textura muy similar.
Sí, aunque un caldo casero suele ofrecer un resultado más delicado y equilibrado.
Sí, ya que no contiene leche ni derivados lácteos.
Sí, aunque el aceite de oliva aporta más sabor.
Se conserva hasta 3 días en el frigorífico dentro de un recipiente hermético.
