
Parmigiana de berenjenas al horno
Introducción
La parmigiana de berenjenas es uno de los grandes clásicos del sur de Italia. Capas de berenjena frita, salsa de tomate, mozzarella y Parmigiano Reggiano se combinan para crear un plato sencillo pero increíblemente sabroso.
Aunque a primera vista recuerda a una lasaña, la protagonista aquí es la berenjena. Cada capa aporta textura, aroma y un sabor que mejora incluso después de unas horas de reposo.
Esta es la versión que preparo habitualmente en casa, siguiendo una tradición muy extendida entre Campania y Sicilia.
Ingredientes
Ingredientes principales
- Berenjena 2 kg
- Salsa de tomate 700 g
- Mozzarella 400 g
- Parmigiano Reggiano 150 g
- Cebolla amarilla 1
- Albahaca 10 hojas
- Sal 7 g
- Sal 50 g (para eminar amargor berenjenas)
para freír
- Aceite de girasol 500 ml
Equipo
- 1 Sartén
- 1 Cacerola
- 1 Colador
- 1 Papel absorbente
- 1 Bandeja de horno 20 x 30
Instrucciones

Lavamos las berenjenas y las cortamos en rodajas de aproximadamente 5 mm de grosor.
Colocamos las rodajas en un colador formando capas y espolvoreamos abundante sal gruesa entre una capa y otra.
No te preocupes por la cantidad de sal. Gran parte quedará en la superficie y desaparecerá durante el enjuague.
Dejamos reposar entre 1 y 2 horas para que las berenjenas eliminen parte de su agua de vegetación.
Pasado el tiempo las enjuagamos cuidadosamente bajo el agua corriente.
Las escurrimos bien y las secamos con papel de cocina o con un paño limpio.

Calentamos abundante aceite a unos 170 °C.
Freímos las rodajas en tandas hasta que estén bien doradas.
Las colocamos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.

Picamos la cebolla finamente.
La cocinamos a fuego suave con un poco de aceite hasta que quede transparente.
Añadimos la salsa de tomate y los 5 g de sal.
Cocinamos a fuego medio hasta obtener una salsa bien concentrada y espesa.
Incorporamos la albahaca al final de la cocción.
Probamos y corregimos de sal si fuera necesario.

Cortamos la mozzarella en cubos pequeños.
La dejamos escurrir en un colador durante al menos 30 minutos.
Este paso es fundamental para evitar una parmigiana aguada.

Extendemos una fina capa de salsa de tomate en el fondo de la fuente.
Cubrimos con una capa de berenjenas fritas.
Añadimos más salsa.
Distribuimos parte de la mozzarella y del Parmigiano Reggiano.
Añadimos algunas hojas de albahaca.
Repetimos el proceso formando varias capas.
Terminamos con una última capa de berenjenas cubierta con salsa, mozzarella y abundante Parmigiano Reggiano.
Trucos y consejos
No uses mozzarella de búfala para esta receta. Aunque es deliciosa, contiene mucha agua y puede hacer que la parmigiana quede demasiado húmeda. La mozzarella para pizza o una mozzarella bien escurrida funcionan mucho mejor.
¿De dónde viene la parmigiana?
Aunque su origen exacto sigue siendo motivo de debate entre Sicilia, Campania y Parma, hoy la parmigiana de berenjenas es uno de los platos más representativos de la cocina italiana.
Cada región tiene pequeñas variaciones, pero la combinación de berenjenas, tomate y queso sigue siendo la esencia de esta receta tradicional.
Variantes regionales de la parmigiana
La versión que comparto aquí es la más clásica y sencilla.
Sin embargo, en algunas zonas del sur de Italia también se preparan versiones enriquecidas con huevos cocidos, embutidos, albóndigas pequeñas o salchicha fresca.
Si es tu primera vez preparando parmigiana, te recomiendo empezar por esta versión tradicional para apreciar plenamente el sabor de las berenjenas.
Preguntas y respuestas
Sí. Puedes hornearlas con un poco de aceite a 200 °C durante unos 20 minutos. El resultado será más ligero, aunque la versión tradicional se prepara con berenjenas fritas.
No es lo más recomendable. Su elevado contenido de agua puede hacer que la parmigiana quede demasiado húmeda.
Sí. De hecho, muchas personas consideran que está incluso más rica al día siguiente.
Sí, pero el reposo ayuda a eliminar parte del agua de vegetación y mejora la textura durante la fritura.
Sí. Es una excelente opción porque contiene menos humedad.
Sí. Una vez cocinada y completamente fría puede congelarse durante varios meses.



