
Pollo a la cerveza
Introducción
Desde que empecé a cocinar con cerveza he probado decenas de combinaciones diferentes. Algunas funcionan mejor que otras, pero este pollo a la cerveza sigue siendo una de las recetas que más preparo cuando quiero un plato sabroso, fácil y capaz de gustar a todo el mundo.
Cocinar pollo con cerveza parece una idea sencilla, pero la cerveza puede cambiar por completo el resultado final. Dependiendo de la cerveza elegida obtendremos notas más dulces, más tostadas o más intensas. Esta es una de las versiones que mejor resultado me ha dado a lo largo de los años.
En esta receta vamos a acompañarlo con unas patatas doradas al horno aromatizadas con hierbas mediterráneas. Mientras el pollo se cocina lentamente y la cerveza se transforma en una salsa brillante y llena de sabor, las patatas desarrollan una corteza crujiente que las convierte en el acompañamiento perfecto.
Ingredientes
Ingredientes principales
- Pollo 1 kg (troceado con piel)
- Cebolla amarilla 1 (mediana)
- Ajo 1 diente
- Cerveza lager 375 ml
- Miel 15 g
- Aceite de oliva 30 ml
- Sal 8 g
- Pimienta negra 1 rallada (al gusto)
- Pimentón dulce 1 cda
- Laurel 2 hojas
- Romero 1 rama
guarnición
- Patata 600 g
- Aceite de oliva 30 ml
- Romero 1 cdta (picado fresco)
- Tomillo 1 cdta (picado fresco)
- Orégano 1/2 cdta
- Paprika dulce 1/2 cdta
- Sal 1 pizca
- Pimienta negra 1 pizca
- Comino 1 pizca
- Guindilla 1 pizca (opcional)
Equipo
- Sartén (amplia con tapa)
- Tabla para cortar
- Cuchillo
Instrucciones

Secamos bien el pollo con papel de cocina.
Condimentamos con la sal, pimienta negra y paprika.
Añadimos un poco de aceite de oliva y masajeamos bien las piezas, procurando que el condimento llegue también debajo de la piel.

Calentamos una sartén amplia con un poco de aceite de oliva.
Doramos pocas piezas a la vez para evitar que el pollo hierva en sus propios jugos.
Las doramos por todos los lados hasta obtener una superficie bien coloreada.
Retiramos el pollo y lo reservamos en un bol.
Sin limpiar la sartén añadimos un pequeño chorro de cerveza.
Raspamos el fondo para recuperar todos los jugos caramelizados.
Vertemos este líquido sobre el pollo.
Reservamos también todos los jugos que haya soltado la carne.

Pelamos el ajo y lo picamos finamente.
En la misma sartén añadimos un poco de aceite de oliva.
Cocinamos la cebolla y el ajo a fuego suave.
Incorporamos el laurel y el romero.

Cuando la cebolla esté transparente vertemos aproximadamente 250 ml de cerveza.
Cocinamos hasta que la cebolla quede completamente suave.
Retiramos el romero y el laurel.
Subimos ligeramente el fuego.
Incorporamos las piezas de pollo sin los jugos reservados.
Cocinamos durante un minuto.

Añadimos los jugos del bol.
Vertemos la cerveza restante.
Rectificamos de sal y pimienta si fuera necesario.
Tapamos.
Cocinamos a fuego suave durante aproximadamente 25 minutos.

Mientras el pollo se cocina lavamos bien las patatas.
Las cortamos en trozos de tamaño similar sin retirar la piel.
Picamos el romero y el tomillo.
Los mezclamos con el orégano, la paprika, la pimienta negra, la sal y, si lo deseamos, una pizca de comino y ají seco.
Añadimos el aceite de oliva.
Removemos hasta obtener una mezcla aromática homogénea.
Incorporamos las patatas y mezclamos bien.

Precalentamos el horno a 200 °C.
Distribuimos las patatas sobre una bandeja de horno.
Procuramos que no queden amontonadas.
Horneamos durante aproximadamente 25 minutos o hasta que estén doradas y crujientes.
Trucos y consejos
Utiliza una cerveza equilibrada y poco amarga. Una lager ámbar o una cerveza tipo Märzen suelen dar excelentes resultados porque aportan sabor sin dominar el plato.
¿Qué cerveza utilizar?
La cerveza elegida influye muchísimo en el resultado final.
Lager: sabor suave y equilibrado.
Märzen: más maltosa y ligeramente tostada.
Bock: más intensa y con más cuerpo.
Dubbel belga: aporta notas dulces muy interesantes.
IPA: no recomendada, ya que el amargor suele resultar excesivo en esta receta.
Preguntas y respuestas
Las cervezas equilibradas y poco amargas suelen dar los mejores resultados. Una lager ámbar o una Märzen son excelentes opciones.
Sí, aunque la miel ayuda a equilibrar el amargor de la cerveza y aporta brillo a la salsa.
Sí. Los muslos quedan especialmente jugosos en esta receta.
Sí. Obtendrás una salsa más intensa, tostada y ligeramente más dulce.
Se conserva perfectamente durante 2 o 3 días en un recipiente hermético.








