Introducción
Hay recetas que con el tiempo se convierten en algo más que una simple receta.
Esta tarta de calabaza y almendras es exactamente una de ellas.
La publiqué hace muchos años, en 2017, y todavía hoy muchísimas personas vuelven cada otoño para prepararla otra vez. Algunos incluso me escriben diciéndome que ya forma parte de sus tradiciones familiares de Halloween. Y sinceramente… eso me emociona muchísimo.
Porque esta tarta tiene algo especial en su sencillez.
La calabaza le aporta una textura increíblemente húmeda y suave, mientras que la harina de almendras añade un sabor delicado y una sensación casi cremosa en cada bocado.
Es uno de esos bizcochos otoñales que llenan la casa de perfume mientras se hornean.
Además, podemos dejarla sencilla y elegante para acompañar un café o decorarla para Halloween y transformarla en un postre divertido y espectacular.
Y lo mejor es que se prepara realmente con ingredientes simples y sin técnicas complicadas.
Ingredientes
Ingredientes principales
- Calabaza 300 g
- Harina de almendras 100 g
- Harina de trigo 250 g
- Azúcar 180 g
- Huevos 3 unidades
- Aceite de girasol 120 ml
- Leche 80 ml
- Levadura química 16 g
- Sal 1 pizca
Para decorar
- Azúcar glas 1 cdta
Equipo
- 1 Molde desmontable (24 cm)
- 1 Papel para hornear
- 1 Licuadora (o batidora)
- 1 Bol
- 1 Varillas
- -3 Espátula
Instrucciones

Preparar el puré de calabaza
Cortamos la calabaza en lonchas, retiramos la piel y eliminamos las semillas.

Cortamos la pulpa en trozos pequeños y la ponemos dentro de una licuadora.
Añadimos el aceite vegetal y la leche.
Trituramos todo hasta obtener un puré suave y homogéneo.

Preparar la masa
En un bol abrimos los huevos y añadimos el azúcar.
Batimos durante aproximadamente un minuto hasta obtener una mezcla más clara y espumosa.
Añadimos el puré de calabaza y seguimos batiendo.

Sin dejar de mezclar incorporamos la harina poco a poco.
Añadimos la levadura química y mezclamos durante unos segundos más.

Incorporamos una pizca de sal y finalmente la harina de almendras.
La masa quedará suave, cremosa y ligeramente densa.

Si utilizamos un molde desmontable, lo mejor es cubrir la base con papel para hornear.
Para los bordes podemos utilizar tiras largas de papel ligeramente untadas con mantequilla para que se adhieran mejor.
Si el molde no es desmontable, simplemente revestimos todo el interior con papel para hornear.

Precalentamos el horno a 170 °C durante 20 minutos.
Vertemos la masa dentro del molde y horneamos durante aproximadamente 60 minutos.

Si durante la cocción la superficie empieza a dorarse demasiado rápido, podemos cubrir la tarta con una hoja de papel de aluminio y continuar la cocción.
Cuando la tarta esté lista la sacamos del horno y la dejamos enfriar unos 15 minutos antes de desmoldarla.

Cómo decorar la tarta para Halloween
Hoy vamos a hacer una de las decoraciones más fáciles y resultonas del mundo.
Imprimimos un dibujo de Halloween, por ejemplo una calabaza terrorífica.
Recortamos los ojos, la nariz y la boca hasta obtener una plantilla.
Colocamos la hoja sobre la tarta y espolvoreamos azúcar glas por encima.
Retiramos cuidadosamente el papel y la decoración estará lista.
Una idea sencilla, divertida y perfecta para Halloween.
Trucos y consejos
Cuanto más dulce y madura sea la calabaza, más sabrosa quedará la tarta. Las variedades con pulpa naranja intensa suelen funcionar especialmente bien para repostería.
Preguntas y respuestas
Las calabazas dulces y con pulpa compacta suelen dar mejores resultados porque aportan más sabor y menos agua. ¿Se puede hacer sin harina de almendras? Sí, aunque la harina de almendras aporta una textura más suave y un sabor mucho más delicado.
Sí. Precisamente una de las características más apreciadas de esta receta es su textura ligeramente húmeda y esponjosa.
Sí. Una vez fría puede congelarse en porciones individuales.
Claro. Aunque es una receta perfecta para otoño y Halloween, en realidad funciona como un delicioso bizcocho casero durante toda la temporada de calabaza.
La manera más sencilla es hacer la prueba del palillo. Pinchamos el centro de la tarta con un palillo o un cuchillo fino. Si sale limpio o apenas ligeramente húmedo, significa que la tarta está lista. Si en cambio sale con masa líquida, debemos continuar la cocción unos minutos más. La superficie debe verse dorada y ligeramente firme, pero sin secarse demasiado.

