
Albóndigas de calabaza con corazón de scamorza
Introducción
Lo mejor de estas albóndigas de calabaza no se ve desde fuera. Al abrirlas aparece un corazón de scamorza fundida que se mezcla con la suavidad de la calabaza y el sabor intenso del Parmigiano Reggiano.
La combinación funciona especialmente bien porque la calabaza aporta dulzor y cremosidad, mientras que el queso añade carácter y una textura irresistible.
Puedes prepararlas fritas o al horno. La versión frita queda más crujiente y golosa; la versión al horno es más ligera pero sigue siendo deliciosa.
Ingredientes
Ingredientes principales
- Calabaza 500 g (limpia)
- Parmigiano Reggiano 100 g
- Pan rallado 100 g
- Scamorza 80 g (ahumada)
- Huevos 1
- Salvia 6 hojas
- Sal 5 g
- Pimienta negra 1 pizca
- Aceite de oliva 1 cda
Para el empanado
- Pan rallado 20 g
Para freír
- Aceite de girasol 1 lt
Equipo
- 1 Bandeja de horno
- 1 Papel para hornear
- 1 Bol (grande)
- 1 Tenedor
- 1 Olla
- 1 Espumadera
Instrucciones

Pelamos la calabaza.
Retiramos las semillas y los filamentos interiores.
La cortamos en rodajas de aproximadamente medio centímetro de grosor.
Forramos una bandeja con papel para hornear.
Distribuimos las rodajas de calabaza.
Añadimos un chorrito de aceite de oliva virgen extra.
Horneamos a 200 °C durante aproximadamente 30 minutos.
Mientras la calabaza se cocina, cortamos la scamorza ahumada en cubitos de aproximadamente medio centímetro por lado.
Reservamos.

Cuando la calabaza esté cocida la transferimos a un bol grande.
La aplastamos con un tenedor hasta obtener un puré.
Dejamos enfriar hasta temperatura ambiente.

Picamos finamente las hojas de salvia.
Las añadimos al puré de calabaza.
Incorporamos la sal, la pimienta negra y 100 g de pan rallado.
Mezclamos bien.
Añadimos el Parmigiano Reggiano rallado y el huevo.
Amasamos hasta obtener una masa homogénea.

Dividimos la masa en 20 porciones de aproximadamente 35 g cada una.
Formamos una pequeña bola con cada porción.
La aplastamos ligeramente.
Colocamos algunos cubitos de scamorza en el centro.
Cerramos cuidadosamente la masa alrededor del queso.
Volvemos a formar una bola compacta.
Distribuimos los 20 g de pan rallado en un plato.
Pasamos cada albóndiga por el pan rallado.
Presionamos suavemente con las manos para favorecer la adhesión del empanado.
Trucos y consejos
Sirve las albóndigas recién hechas. Es el momento en que la scamorza está más fundida y el contraste entre el exterior crujiente y el interior cremoso resulta más agradable.
Albóndigas de calabaza al horno
Si prefieres las abondigas de calabaza sin fréir las puedes preparar al horno siguiendo estos pasos.
Forramos una bandeja con papel para hornear.
Distribuimos las albóndigas dejando unos centímetros de separación entre ellas.
Añadimos un pequeño chorrito de aceite de oliva sobre cada una.
Horneamos a 180 °C durante aproximadamente 20 minutos.
Servimos calientes.
Preguntas y respuestas
Sí. También funcionan muy bien la mozzarella bien escurrida, el provolone o la fontina.
Sí. La versión al horno queda más ligera y sigue siendo muy sabrosa.
Sí. Puedes congelarlas antes de cocinarlas.
Algunas variedades de calabaza contienen más agua que otras. En ese caso puedes añadir un poco más de pan rallado.
Las variedades de pulpa firme y poco acuosa suelen dar los mejores resultados.




