
Cómo comer frisa (frisella): 3 recetas tradicionales
Introducción
La frisa salentina, también conocida como frisella o friselle, es uno de los símbolos gastronómicos del sur de Italia. Quien la ve por primera vez suele hacerse siempre la misma pregunta: ¿cómo se come este pan tan duro?
La respuesta es muy sencilla. Basta con unos segundos de agua para transformar la frisa en la base perfecta para tomates, aceite de oliva virgen extra y muchos otros ingredientes mediterráneos.
En esta guía veremos cómo hidratar correctamente una frisa y prepararemos tres recetas tradicionales que se disfrutan desde hace generaciones en Puglia y Salento.
¿Qué es la frisa o frisella?
La frisa es un pan típico de la región de Puglia y del Salento, en el sur de Italia.
Tradicionalmente se horneaba dos veces para eliminar gran parte de su humedad y permitir una conservación muy prolongada. Por este motivo fue durante siglos un alimento fundamental para campesinos, pescadores y marineros.
Aunque muchas personas la describen como un pan duro, en realidad la frisa está diseñada para ser hidratada antes de consumirse.
Hoy sigue siendo uno de los platos más representativos del verano italiano.
A veces la encontramos llamada frisa, frisella o friselle, pero todas estas palabras hacen referencia al mismo producto.
Si todavía no sabes cómo preparar la frisa desde cero, puedes consultar nuestra receta tradicional de frisa salentina.
Ingredientes
Frisa 1
- Frisa 1 unidad
- Tomates cherry 6
- Alcaparras 1 cdta
- Aceite de oliva 15 ml
- Orégano 1 pizca
- Sal 1 pizca
Frisa 2
- Frisa 1
- Tomates cherry 6
- Alcaparras 1 cdta
- Cebolla morada 8 rodaja
- Aceitunas negras 6
- Aceite de oliva 15 ml
- Sal 1 pizca
Frisa 3
- Frisa 1
- Tomates cherry 6
- Alcaparras 1 cdta
- Burrata 100 gr
- Rucola 1 puñado
- Anchoas en aceite de oliva 2 filetes
- Aceite de oliva 15 ml
- Sal 1 pizca
Equipo
- 3 Plato
- 1 Cuchillo
Instrucciones

Cómo comer frisa paso a paso: el secreto del remojo
La clave para disfrutar una buena frisa está en la hidratación.
Llenamos un recipiente con agua fría.

Sumergimos la frisa durante unos segundos.
Entre 5 y 15 segundos suele ser suficiente para la mayoría de las frise modernas.

La escurrimos suavemente y la colocamos sobre un plato.
Ahora puedes seguir una de las siguientes tres receta o sazonarla como tu quieras

1) Frisa con tomates cherry, alcaparras y orégano
Cortamos dos tomates cherry por la mitad y los frotamos directamente sobre la superficie de la frisa para que liberen su jugo.
Añadimos el resto de los tomates cortados.
Incorporamos las alcaparras.
Condimentamos con sal y abundante orégano.
Terminamos con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra.
Esta es probablemente la versión más tradicional y representativa de la cocina salentina.

2) Frisa con tomates cherry, cebolla roja y aceitunas
Frotamos algunos tomates sobre la superficie.
Añadimos el resto de tomates troceados.
Incorporamos las alcaparras.
Agregamos la cebolla roja y las aceitunas.
Condimentamos con sal.
Terminamos con aceite de oliva virgen extra.

3) Frisa con burrata, rúcula y anchoas
Frotamos varios tomates cherry sobre la superficie para impregnarla con su jugo.
Añadimos más tomates troceados.
Incorporamos las alcaparras.
Distribuimos la burrata en trozos.
Añadimos la rúcula y los filetes de anchoa.
Terminamos con un chorrito de aceite de oliva virgen extra.
Trucos y consejos
Cuanto menos tiempo permanezca en el agua, más crujiente quedará. Cuanto más tiempo la hidratemos, más tierna se volverá. La clave está en encontrar el punto que más nos guste.
Una vez hidratada ya está lista para recibir aceite de oliva, tomate y cualquier otro ingrediente.
Recuerda:
– Utiliza siempre aceite de oliva virgen extra de buena calidad.
– Si te gusta el ajo, frota medio diente sobre la frisa antes de añadir los ingredientes.
– Las frise integrales o de cebada aportan un sabor más rústico.
– Evita remojarlas demasiado para que no pierdan su textura.
– Nunca mojes la frisa con antelación. Debe hidratarse justo antes de servirla.
Preguntas y respuestas
La forma más tradicional consiste en hidratarla brevemente con agua fría y cubrirla con tomate fresco, aceite de oliva virgen extra, orégano y una pizca de sal.
Normalmente entre 5 y 15 segundos son suficientes.
Tradicionalmente se consume fría, especialmente durante el verano. Sin embargo, en algunas familias del sur de Italia también se consume en el desayuno, remojada en leche caliente o café.
Sí. Son diferentes nombres utilizados para referirse al mismo pan tradicional del sur de Italia.
