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Salsa de tomate italiana

Salsa de tomate italiana para pasta y pizza

Una auténtica salsa de tomate italiana casera, perfecta para pasta, pizza y muchísimas recetas tradicionales. Una salsa sencilla, natural y llena de sabor hecha únicamente con tomates frescos, aceite de oliva y pocos ingredientes.
Preparación
20
min
Cocción
45
min
Total
65
min
Porción
6
personas
Calorías
90
kCal
Dificultad
fácil

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Introducción

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Hay recetas que parecen simples… hasta que pruebas una versión hecha de verdad.

La salsa de tomate italiana pertenece precisamente a esa categoría. Porque una buena salsa de tomate no debería saber únicamente “a tomate”. Debería tener dulzura natural, aroma, frescura y ese sabor profundo que inmediatamente recuerda a una cocina italiana de verdad.

En Italia esta salsa es una base fundamental. Desde aquí nacen muchísimas otras recetas tradicionales: boloñesa, parmigiana, albóndigas, lasañas, canelones e incluso muchas pizzas clásicas.

Y aunque hoy mucha gente compra salsa ya preparada, la realidad es que una salsa de tomate casera tiene otro sabor completamente distinto.

Especialmente en verano, cuando los tomates están maduros y llenos de perfume, preparar salsa en casa se convierte casi en un ritual familiar italiano.

Hoy vamos a preparar una versión auténtica, sencilla y tradicional, perfecta tanto para pasta como para pizza.

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Ingredientes

Ingredientes principales

Equipo

  • 1 Sartén
  • 1 Cuchillo
  • 1 Tabla para cortar
  • 1 Cucharón de madera
  • 1 Pasapurés

Instrucciones

1

Cómo hacer salsa de tomate italiana
Preparar los tomates

Lavamos bien los tomates y los cortamos por la mitad.

Retiramos la parte verde donde el tomate estaba unido a la planta.

2
eliminar semillas y agua del tomate

Con ayuda de una cucharita eliminamos parte del agua y de las semillas internas. Este pequeño paso permite obtener una salsa más dulce, menos ácida y con una cocción más rápida.

Nos quedaremos principalmente con la pulpa.

3
tomates cortados

Cortamos los tomates en trozos grandes

4
Picar cebolla

Cocinar la salsa

Cortamos la cebolla en trozos grandes. no hace falta cortarla de manera regular

5
añadir tomates

En una sartén grande añadimos un hilo de aceite de oliva virgen extra y la cebolla cortada.

Añadimos los tomates sin esperar que la cebolla se dore.

6

Si nos gusta el picante añadimos un peperoncino italiano o un ají de tu gusto.

Incorporamos una pizca de sal y cocinamos a fuego medio durante aproximadamente 45 minutos removiendo de vez en cuando.

7
albahaca par salsa de tomate

Durante los últimos 10 minutos añadimos algunas hojas de albahaca fresca.

Poco a poco los tomates empezarán a deshacerse y la salsa adquirirá una textura mucho más cremosa.

8
para pure procesador de vegetales

Obtener una salsa cremosa

Cuando la cocción haya terminado pasamos la salsa por un pasapurés o por un colador grueso.

Este paso elimina las pieles y deja una textura mucho más fina y agradable.

9
cascaras de tomate que quedan

Giramos el pasa pure hasta cuando queden solo las pieles de los tomates bin secas

10
Salsa de tomate italiana

Si después de triturarla la salsa todavía parece demasiado líquida, podemos volver a cocinarla unos minutos más hasta obtener la densidad deseada.

Trucos y consejos

Si quieres una salsa naturalmente más dulce, elimina parte del agua y las semillas internas del tomate antes de cocinarlo. El sabor será mucho más concentrado y necesitarás menos tiempo de cocción.

Ajo o cebolla en la salsa de tomate italiana

Muchísimas personas preguntan cuál es la versión correcta: salsa con ajo o salsa con cebolla.

La respuesta real es que depende del plato que vamos a preparar.

La salsa con cebolla suele utilizarse para recetas más largas y profundas como:

boloñesa
lasañas
canelones
parmigiana
rollitos de berenjena

En cambio, la salsa con ajo combina especialmente bien con:

pizza
pescado
mariscos
albóndigas
platos rápidos de pasta

Ambas versiones son auténticamente italianas.

Salsa más espesa o más líquida

Depende del uso final.

Para pizza o pasta normalmente preferimos una salsa más espesa y concentrada.

En cambio, para recetas largas como albóndigas, carnes, pescado o canelones, suele ser mejor una salsa ligeramente más líquida porque continuará reduciéndose durante la cocción.

Cómo conservar la salsa de tomate casera

La salsa de tomate puede conservarse en el refrigerador durante aproximadamente 3 o 4 días dentro de un recipiente bien cerrado.

Si queremos conservarla durante muchos meses, podemos utilizar la técnica tradicional italiana del vacío.

Llenamos tarros de vidrio esterilizados con la salsa todavía caliente.

Después colocamos los tarros dentro de una olla grande completamente cubiertos de agua y protegidos con paños para evitar golpes entre ellos.

Hervimos durante aproximadamente 20 minutos y dejamos enfriar lentamente dentro del agua.

De esta manera se crea el vacío y la salsa podrá conservarse durante muchos meses.

Preguntas y respuestas

Los tomates maduros y carnosos son los mejores. Los tomates tipo San Marzano son especialmente apreciados en Italia.

Sí. Pelando los tomates antes de cocinarlos obtendremos una salsa muy buena y más delicada, parecida a una salsa preparada con tomates pelados. El sabor será ligeramente diferente y menos rústico, pero sigue siendo una técnica muy utilizada en muchas cocinas italianas.

Sí, pero el resultado será diferente. Al licuar completamente la salsa, las pieles y las semillas se mezclan con el tomate y normalmente obtenemos una textura menos agradable y un color más anaranjado. El pasapurés permite conservar el sabor intenso del tomate cocinado eliminando al mismo tiempo las partes más fibrosas.

Sí. De hecho, muchas salsas italianas tradicionales para pizza o pasta rápida se preparan únicamente con ajo.

Porque así obtenemos una salsa más dulce, más concentrada y con menos acidez.

Sí. La salsa de tomate casera se congela perfectamente.

Si el vacío se ha realizado correctamente, puede durar incluso un año en un lugar fresco y oscuro.

4.9 /5
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